Viven Toñita y Nacho con necesidades

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Viven Toñita y Nacho con necesidades

Viven Toñita y Nacho con necesidades
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HERMOSILLO, Sonora(GH)
Las paredes y el techo de esta casa son viejos cartones debilitados por los años, humedecidos y secados una y otra vez en cada temporada, hasta casi venirse abajo; los muebles son pocos, apenas un refrigerador, una mesa y un par de sillas, una alacena y una estufa conectada a un tambo de gas vacío.

Allí, en la colonia Internacional, en un pequeño predio sin número, viven Antonia García García, conocida como doña Toñita, de 80 años; su hijo Ignacio Lomas García, de 63, y su nieto Francisco Lomas Bañuelos, de 28, además de sus mascotas: Dos gatos y dos perros.

Son 15 años de mover pertenencias para que no se mojen cuando llueve y de dormir afuera, bajo un árbol, cuando hace calor; aquí tampoco tienen agua potable, drenaje ni electricidad propios, pues ni siquiera son dueños del pedazo de tierra que habitan.

"Se me está yendo la memoria de tantas mortificaciones que he tenido", explicó doña Toñita, "se me olvidan las cosas, pienso en una y hago otra; voy al mandado, llego y pido lo que no era, hasta que regreso me doy cuenta".

Son todos de Sinaloa, de un pueblito llamado Ajoya, en el municipio de San Ignacio, donde los días eran distintos, en una casa con un huerto de mangos, pero donde no había en qué trabajar y había muy poco qué comer.

En Sonora, don Nacho encontró la posibilidad de vivir de vender verduras en un triciclo y doña Toñita, de planchar ropa ajena, actividades que ahora, fruto de las enfermedades que los aquejan, no pueden realizar.

"Ya no me animé porque iba a quemar la ropa o entregarla a otra persona que no era, porque tampoco veo bien", dijo doña Toñita.

Don Nacho, recién operado de la próstata y saliendo de los estragos de una embolia, explicó que: "El doctor me dijo que ya no me subiera al triciclo ni anduviera en bicicleta, que ya no puedo chambear".

UN SUELDO

Francisco, el nieto, padece de sus facultades mentales, pero por fortuna trabaja actualmente como velador y apoya con su salario a la familia; el resto, lo reciben de los vecinos que los apoyan o de una pequeña despensa que les llega cada miércoles.

Toñita y Nacho no tienen acta de nacimiento, credenciales de elector o algún documento oficial con el que puedan recibir apoyo de algún programa gubernamental o siquiera regularizar el terreno de su casa, por lo que todo se les ha complicado todavía más. Aún así viven con la esperanza de que las cosas cambien, por lo que, al fondo de su hogar, todavía conservan colgada de un clavo oxidado, una placa que dice: "Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo tú y tu casa".

Si usted está en posibilidades de apoyar a la familia de doña Toñita, puede comunicarse al 6622 876927 con Karina Gutiérrez, vecina.

Puede donar cartón o lámina, colchones, ropa, muebles, despensa, unos lentes para doña Toñita o apoyarlos para recuperar sus documentos, así como a tener servicios en su casa y regularizar su terreno.

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