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¡Y no se olviden de vivir!

¡Y no se olviden de vivir!

¡Y no se olviden de vivir!
Foto: Redacción EL IMPARCIAL
Por: |
HERMOSILLO, Sonora(GH)
Un lleno casi total fue lo que hubo en la función del monólogo teatral "¡A vivir!" de Odín Dupeyron, que se presentó en la ciudad de Hermosillo el pasado viernes 11 de agosto a las 20:00 horas en el Auditorio INAM, donde el autor de libros motivacionales fungió como director, productor y actor de la obra que invitó al público a reflexionar sobre varios aspectos importantes como el amor, la economía, el trabajo, la familia y más.

Odín encarnó a Marciano; un hombre que fue abandonado de niño por su madre; lo que le dejó un profundo vacío que, sin darse cuenta, arrastró con él a lo largo de su vida. Su difícil relación con su padre y el no sentirse aceptado por los demás durante su adolescencia, le hizo llegar a la adultez preguntándose quién es y qué es realmente la felicidad.

Pero cuando Marciano asiste a un curso motivacional que le prometió encontrar la felicidad, el protagonista decide compartir sus enseñanzas y experiencias con el público que le escuchó atentamente mientras él contaba su historia.

Momento de reflexiones

Acompañado de unas pequeñas mesas y una silla, Odin Duypeyron mantuvo la atención de los asistentes del Auditorio INAM para hacer una reflexión a través de la historia de su personaje quien impactó con la forma en que él se aferraba a no cuestionar las reglas sociales, sin importar si eso "aplastaba" su verdadero yo.

Por trayectos, el auditorio se llenaba de risas para pasar después a un espectral silencio que indicaba que más de un sonorense se identificó con el monólogo teatral, donde el escritor y conferencista reflejó las frustraciones infantiles, adolescentes y adultas de su personaje, acumuladas en casi dos horas que duró la presentación.

Un mensaje de aceptación y coraje se sintió al finalizar la puesta escénica, pues "Marciano" entendió que quejarse de las malas vivencias de su pasado le impedía cumplir la tarea más importante de todas: vivir su vida. El protagonista entendió que debía aceptar y escuchar las emociones que sentía para encontrarse a sí mismo y entender que había nacido para ser feliz.

El recinto, que atiborraba de personas, hizo una ovación total de pie. Algunos de los que continuaron aplaudiendo cuando Odín Dupeyrón regresó al escenario para agradecer al público de aquella noche, derramaron unas pocas lágrimas, mientras otros formaban filas para comprar los libros del autor.
TÓPICOS: ODÍN DUPEYRON

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