COLUMNAS
Análisis sin fronteras
Ana María Salazar
El País está en guerra y el no reconocer esta realidad ha limitado la capacidad del Gobierno federal de enfrentar a estos grupos del crimen organizado que se consideran entre los más peligrosos del mundo, lo que está provocando que se apoderen de diferentes estados de la República ya que su capacidad corruptora e intimidatoria es brutal.

A mediados de este año entrevisté para mi programa de TV “Seguridad Total” a diversos personajes acerca de medidas extremas en contra del crimen organizado, en específico el estado de sitio.

En nuestro País diariamente se registra un promedio de quince asesinatos relacionados con el narcotráfico, por otro lado los chantajes, intimidaciones y en general el efecto del trabajo de estos grupos delincuenciales es cada vez más grande y alcanza a más personas.

Entre los actos más recientes están los ataques simultáneos con granadas en Cajeme, Navojoa, Cananea y Hermosillo, los cuales dejaron como saldo tres personas lesionadas por esquirlas, además de daños a las instalaciones de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) en la capital y en dos instituciones bancarias del poblado minero.

El gobernador de Sonora, Guillermo Padrés Elías, ha dado a conocer junto con los alcaldes de Hermosillo, Javier Gándara Magaña; Nogales, José Ángel Hernández Barajas; Cajeme, Manuel Barro Borgaro; y Navojoa, José Abraham Mendívil López, que se trabajará en un frente contra los grupos del crimen organizado, que buscan adueñarse de las calles y la tranquilidad de los habitantes de esas entidades. En estos momentos, ya han solicitado auxilio a la Federación con la Secretaría de Seguridad Pública y a la Procuraduría General de la República, para reforzar los cuerpos policiacos sonorenses.

El problema es que, cada día hay más y más hay llamados por parte de diferentes estratos de la sociedad civil de incrementar la presencia militar en las calles, se habla de toque de queda, detenciones arbitrarias, y otros mecanismos excepcionales para enfrentar a estos grupos.

La mayoría de nosotros podemos pensar que cuando se habla de estado de sitio nos referimos a situaciones de guerra, en caso de una invasión o de una guerra civil, pero ¿estaríamos dispuestos a aceptar que se suspendieran las garantías individuales para poder recuperar el territorio nacional en donde se encuentre en manos del narcotráfico? ¿Es hora de invocar el Artículo 29 constitucional que dice que solamente el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos podrá suspender en todo el País o en algún lugar determinado las garantías que fuesen obstáculo para hacer frente, rápida y fácilmente a la situación, pero deberá hacerlo por un tiempo limitado?

Considero que lo que ameritamos más que un estado de excepción es un reordenamiento real de las fuerzas policiacas del País, en especial a nivel local, que han sido incompetentes para darnos resultados por falta de capacidad en algunos casos, pero más importantemente por estar permeados o cooptados por los grandes cárteles; cuando un Gobierno decide sacar al Ejército a las calles debe de ponerle un plazo límite para regresar a los cuarteles y ese plazo límite debe estar definido por lo que tome el reordenamiento de las fuerzas policiales y que se busque subsanar las fallas en las que están incurriendo.

Existen voces en contra de utilizar las facultades del Presidente en materia de estado de excepción, entre ellas la de Patricia González Rodríguez, la procuradora de Justicia del Estado de Chihuahua que dijo: “Mi opinión es que en ningún momento creo que debe darse esos estados de sitio o declararse esos estados de sitio… mientras el Gobierno federal y el Gobierno del Estado y Municipal se reorganizan para lograr consolidar un nuevo modelo de policía, que permita en su momento hacer detenciones oportunas y rápidas respecto a las gentes que trabajan en los grupos criminales, y que están cometiendo una serie de delitos de alto impacto”.

Es tan complejo declarar el estado de sitio, que la mayoría de los entrevistados para mi programa de televisión opinó que antes de llegar a esta difícil determinación, se deben agotar otras acciones. Hablar de “estado de sitio” es importante durante estos tiempos donde la violencia no para en distintos estados de la República.

Es importante entrar de lleno al tema de la seguridad y no sólo tratarlo superficialmente.

Para ver el reportaje completo ir a www.anamariasalazar.com



Ana María Salazar es analista política/experta en temas de seguridad nacional.

Correo: salazaropina@aol.com

Fecha de Publicación: 11/12/2009

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