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Miedos hipotéticos, preocupaciones selectivas

Una parte de la población externa su preocupación por la incertidumbre que representa el posible Gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Algunos insisten en un sombrío, gris y conflictivo

panorama.

Muchos colegas insisten, como si fuese mantra, que el autoritarismo, el populismo y múltiples “ismos” generarán una catástrofe nacional.

Es interesante su reacción al cuestionárseles sobre su preocupación (e incluso conocimiento) de los principales problemas de México durante los últimos años. Es incluso sorprendente cómo algunos están decididos a hacer la oposición radical y combativa que, extrañamente, no han sido en ninguno de los anteriores sexenios ya sean del PRI o del PAN.

Haciendo un ejercicio de imaginación -les reto con frecuencia-, supongamos que López Obrador hubiese ganado la elección presidencial en el año de 2012, ¿le hubiesen culpado a él del aumento desmedido del precio de la tortilla que enfrentó Enrique Peña Nieto apenas a unas semanas de iniciar su mandato? ¿Sería el fracaso del “socialismo” moderno?

Para López Obrador esa oposición radical y combativa hubiese sido implacable. Para Felipe Calderón o para Peña Nieto, no lo fue.

De hecho en doce años, del 2006 a la fecha, un sexenio panista y otro priista, el precio de la tortilla pasó la barrera de los 10 pesos y llego hasta los ¡14.2!.

Y el mismo fenómeno sucede para el precio del petróleo. ¿Habría sido culpa de López Obrador que la mezcla mexicana se deprecie a más de la mitad de su valor? Seguramente sí. Pero para Enrique Peña Nieto no hubo sino indulgencia y lamentaciones porque durante este sexenio la mezcla mexicana se haya desplomado de 110 dólares por barril en 2011/2012 a niveles de 36 dólares.

La respuesta siempre fue: ¡Así es el mercado internacional!

Seguramente sería culpa de López Obrador, de su personalidad, su populismo, de su modelo económico y hasta de su acento, si para finalizar su sexenio la inflación estuviera en los peores niveles de los últimos 17 años. Pero no ha sido así para Enrique Peña Nieto, que inició este 2018 con un 6.77%, según el Banco de México la mayor cifra desde el año 2000, con variaciones importantes en sectores como el transporte aéreo (22.69%) o productos como el jitomate (42.9%).

Y podemos seguir, ejemplos sobran de cómo la catástrofe ya está aquí desde hace tiempo.

La paridad MXN/dólar USD, por ejemplo. Con Vicente Fox pasó de 9.4 pesos el dólar (promedio) a 10.9 en 2006. Con Felipe Calderón a 13.1 en 2012. Con Enrique Peña Nieto nuestra moneda se depreció hasta llegar a niveles de 22.

La gasolina es tal vez el ejemplo más contundente que llega a niveles de 20 pesos el litro. El diesel marino y la gasolina ribereña, ni se diga.

No es mi interés provocar un debate profundo sobre la naturaleza de cada uno de estas catástrofes, sino mostrar que muchos de quienes al día de hoy están preocupados por la incertidumbre de la llegada de un Gobierno de izquierda han sido ciegos y sordos a lo que ha estado pasando. De la política social y la fiscal mejor ni hablamos.

No digo que no existan preocupaciones, retos, riesgos y áreas en las que hay que mantener la mayor vigilancia ciudadana y contrapesos democráticos, eso es irrenunciable.

Lo que digo es que esa ahora “nueva oposición radical y combativa”, mucha de ella atrincherada en la opinión pública y que ahora se hace tan presente debería abrir los ojos, caminar un poco por la realidad nacional y dejar de propagar miedos hipotéticos y preocupaciones selectivas como si el México en el que vivimos realmente estuviese en óptimas condiciones. La catástrofe ya está aquí desde hace rato ¿acaso no la ven?

EN LA LUPA: Ya mero se acaba

Al fin queda poco para que se acaben las elecciones. En Sonora, las fórmulas al Senado están complejas. Según encuestas, se pelean el triunfo la fórmula de Morena (relajados “surfeando” la ola -más bien- el tsunami nacional) y el PRI, trabajando mucho pendiente hacia arriba, pagando el precio de haber postulado al “Maloro” Acosta, quien no era la mejor opción, pero tenía más complicidades que otros a nivel nacional. La fórmula panista quedará en tercer lugar.

¿Cómo quedará el Congreso local? ¿Habrá al fin un necesario de contrapeso democrático a las tan variadas pretensiones del Gobierno en turno? De eso platicaremos la próxima semana.

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